La memoria afecta a todos los momentos de nuestra vida: determina lo que recordamos, lo que pasamos por alto y lo bien que podemos reaccionar ante situaciones nuevas. Aunque a veces parece errática, puede entrenarse y reforzarse. Veamos cómo funciona realmente y por qué merece la pena desarrollarla.

La memoria es una de las capacidades más complejas del cerebro humano. Almacena la información en capas según su importancia y tipo: desde la memoria sensorial inmediata a la memoria a corto plazo, que sólo guarda unas pocas cosas a la vez, hasta la memoria a largo plazo, donde permanecen los recuerdos, las habilidades y los conocimientos. Pero nuestra memoria no es perfecta. Se ve afectada por la atención, las emociones, el cansancio y hasta qué punto la información tiene sentido para nosotros.

La buena noticia es que la memoria puede fortalecerse como los músculos. El estudio regular, la lectura, la resolución de puzzles, el seguimiento de los detalles, así como un estilo de vida saludable -dormir bien, hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada- pueden ayudar. La mnemotecnia, es decir, diversas ayudas para recordar: asociaciones, historias, visualizaciones o ritmo, también son muy eficaces. Cuantos más sentidos utilicemos, mejor podremos almacenar y recordar la información.

Una memoria fuerte aumenta la productividad, facilita el aprendizaje, ayuda en el trabajo y en la vida cotidiana y favorece la aptitud mental general. Las personas con una memoria entrenada tienden a ser más observadoras y a fijarse mejor en los detalles que les rodean.

Y los detalles son la clave de nuestro concurso. Pero primero, fíjate bien en la imagen de abajo.

Fíjate bien en la foto. ━━ Fíjate bien en la foto. ( Fuente: Lyudmyla Kharlamova / Shutterstock )

Si ha visto bien la imagen, puede pasar a la prueba que comprobará su memoria a corto plazo.